9 de octubre de 2012

Frío







Frío

Frío es el comienzo,
es corto lo que se pretende,
hay poca materia para elaborar,
es penosa la marcha, 

las tiras son cortas y, nada que terminar,

aún por la cúspide de esa montaña
nada es seguro, irrumpen ráfagas
de improvisto te regresan en dudas,
compungiendo el rostro al viento,

el libro se ha negado abrir sus páginas,
esas letras esconden su saber,
huyen de los ojos sus negras texturas,
y la mano extendida se esconde pronto,

-yo no hago esto- -dijo él-
no es nuevo el aire que escapa,
¡Que el hambre no te desboque!
Aroma como una respiración dentro del agua,
estarás allí ante la necesidad,

silencio ensordecedor en los fríos metales
de una parada bulliciosa, humos viajando,
es apenas leves alientos, en la carrera de
un simple mendrugo,

los escondrijos se multiplican por las noches,
bailan sus fiestas extintoras,
en un amanecer de recuentos y sueños,
las ventanas como horizontes en los escombros,
el oro arrebatado en trozos comienza su periplo,
el que subió las escaleras de concreto, al rodar
de regreso se quebró el cráneo, es donde el
agua potable escapó a los recibos de la empresa,

fría bola de hierro derribando edificios fracturados,
desplazada miseria, arrinconada en periferias,
falta materia, se ha negado la escuela a decirlo,
ha dicho el hambre solo yo,
frío en un manantial de fuego,
fríos zapatos ventilados al aire,
esperando sentado volar los días,
y no es el tiempo inexorable
es tu piel desgajándose en minutos ininterrumpidos.

Abraham Guevara