26 de abril de 2010

CARTAS DESCONOCIDAS DE RUBEN DARIO

Conquistaba aplausos con la cabeza
y bendiciones con el corazón

7. A la viuda de Vicuña Mackennea



Valparaíso, 6 de Julio, 1886


Señora Victoria Subercaseaux de Vicuña Mackenna
Santa Rosa de Colmo

Muy distinguida señora:


junto con la apreciable tarjeta de usted he tenido el honor de recibir el ejemplar de la Corona Fúnebre que tuvo la amabilidad de enviarme por medio del señor Cónsul del Uruguay, don Juan Francisco Sánchez.



Altamente agradecido por tan valioso obsequio, doy a usted las más expresivas gracias.


He hojeado todo el volumen, y he tenido la pena de lamentar la presición con que se ha dado a luz, pues por ella probablemente o por no haber llegado a manos de los compiladores las numerosas necrologías que con motivo de la muerte del ilustre Vicuña Mackenna publicaron muchos órganos de la prensa de Colombia y Centro América, éstas no se registran en el libro.


Ya s e ve, ¡se ha escrito tanto sobre el gran chileno!


Sin embargo, nosotros tenemos derecho de quejarnos, porque él pertenecía no sólo a Chile sino a toda la América, como tantas veces se ha dicho. Y en mi patria, señora, su nombre es tan conocido, que al circular en los diarios la funesta noticia llegada por el cable no hubo quien no se entristeciera.


El señor general Juan José Cañas (que fue ministro del Salvador en esta República y amigo personal de su llorado esposo y que se halla desterrado en la capital de Nicaragua) recibió el propio día de la nueva una visita de pésame de varias distinguidas personas, encabezadas por el general Carlos T. Avilés. Yo tuve la inmerecida honra de exponer al señor Cañas, en nombre de los visitantes, el objeto de aquella espontánea manifestación, y él contestó con sentidas palabras que fueron producidas en EL Mercurio de 7 de abril del año corriente.


Leyendo la Corona, al ver la relación de los funerales, ha adquirido un grato convencimiento: Vicuña Mackenna tenía tantos querederos como admiradores. Conquistaba aplausos con la cabeza y bendiciones con el corazón.


Poseía el doble privilegio de los añosos y enormes árboles que hay en los bosques de mi tierra: a quien los mira de lejos le asombran con su grandeza y fecundidad; a quien se acerca a ellos, le amparan con su ramaje, le libran del sol. Aquí, a más de eso, conocían sus bondades.


Y "así se explica que los desvalidos, los ignorantes, los obreros y hasta los mendigos sepan quién es don Benjamín Vicuña Mckenna, y lo alaben muchas veces sin saber pronunciar su nombre", como dice el elegante escritor Bañados Espinosa.


Esa es una gloria que muy `pocos alcanzan.


Repito a usted mis agradamientos por el regalo de su obra tan querida para todos los que, como yo, admiran las innumerables de aquel prodigio de fecundidad.

Tengo la honra firmarme de usted atento seguro servidor que sus pies besa.






RUBÉN DARÍO




1 comentario:

Abraham Guevara Chamorro dijo...

Unas de las cartas desconocidas que escribiera el Padre del Modernismo Principe de las Letras Castellanas Rbén Darío. Tomado del Libro Cartas desconocidas de RUBEN DARIO, Compiladas por: JOSÉ JIRÓN TERÁN Y JORGE EDUARDO ARELLANO, coleccióncultural del centro américa serie literaria n. 10b